Equipo Whiplash, 23 de septiembre de 2022

Los criterios ASG y su importancia para las empresas

En nuestro post anterior destacábamos las razones por las cuales la sostenibilidad es un elemento fundamental para el éxito y crecimiento de las empresas. Entre ellas, el acceso a la financiación. En este sentido, uno de los puntos esenciales para atraer inversiones es incorporar los criterios ASG en la estrategia de negocios.

Las siglas ASG hacen referencia a los criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza que definen a una empresa como sostenible, aunque normalmente se hace referencia a ellos por sus siglas en inglés, ESG (Environment, Social, y Governance).

El acrónimo se acuñó a principios de la década de los 2000 y es el resultado de la evolución de lo que se conocía como Inversión Socialmente Responsable. Sin embargo, los criterios ASG van más allá, e incluyen de manera integral todos procesos de la empresa, con la idea de determinar en qué medida su impacto trasciende el negocio.  

¿Qué miden los criterios ASG?

Factores ambientales. Dentro de una estrategia ASG, son las medidas que tienen un impacto positivo en el medio ambiente. Entre ellas, pueden contarse las dirigidas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; aquellas actuaciones orientadas a disminuir los residuos y la contaminación, así como a la reconversión de la matriz energética, de combustibles fósiles a energías limpias.

Factores sociales. Principalmente incluyen las acciones relacionadas con las condiciones laborales y el respeto de los Derechos Humanos. También, la creación de un ambiente laboral diverso e inclusivo y la gestión de las relaciones con las comunidades donde opera la organización.

Factores de gobernanza. Se refieren a aquellos que definen un buen gobierno corporativo. Es decir, sus procesos, su cultura y sus valores. Incluyen desde los sistemas de compensación, pasando por las políticas internas de transparencia y lucha contra prácticas antiéticas, hasta las estrategias de financiación.

Inversión sostenible

Así, los criterios ASG se han convertido en una referencia esencial para los inversores a la hora de seleccionar aquellos proyectos por los que deciden apostar. A este tipo de inversión se le conoce como ‘Inversión Sostenible’ o ‘Inversión Responsable’ y tiene como objetivo incentivar a las empresas a mejorar las condiciones de su entorno.

Aunque la inversión sostenible no es tendencia nueva, en los últimos años ha cobrado mayor relevancia. Este modelo de inversión clasifica a las empresas en función de cómo sus estrategias de sostenibilidad se enmarcan en los criterios ASG y si tienen verdaderamente un impacto en la sociedad.

Para ello, Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas (ONU), son la referencia principal para saber si una estrategia de negocios se enmarca, o no, en los criterios ASG.

Por otra parte, el PRI, una iniciativa de inversores en asociación con la iniciativa financiera del PNUMA y el pacto global de la ONU, con más de 4.000 signatarios en más de 60 países, provee un marco orientativo para los inversores en su “búsqueda de valor a largo plazo”.

Esta iniciativa se resume en seis Principios para la Inversión Responsable en los que los asuntos ASG tienen un papel protagónico. El objetivo final es construir un “sistema financiero global sostenible y económicamente eficiente que tanto los inversores responsables como los beneficiarios necesitan”.

En este contexto, las compañías que desarrollan estrategias de negocios que cumplan con los criterios ASG tienen, sin duda, mayores posibilidades de recibir financiación tanto institucional como privada.

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